jueves, 13 de junio de 2013

La muerte de Ubico y el nacimiento del Águila Bicéfala.




En la habitación 258 del Hospital Bautista de Nueva Orleans, Jorge Ubico, dictador guatemalteco exiliado, agonizaba acompañado de sus más cercanos, entre ellos, dos oficiales a quien sirvió de mentor y propulsor de su carrera militar: Lázaro López y Germán Recinos.
López, se hacía acompañar de su esposa, Maria Siffling, la oficial nazi que formaba parte de la operación Erobert Republik.
Era el 14 de junio de 1946, llovía en Nueva Orleans, era un aguacero que acompañó las diecisiete horas de agonía de Ubico antes de ceder ante el cáncer que lo estaba devorando.
Falleció determinado a dos cosas: volver a Guatemala en cenizas para ser esparcido en su finca de San Agustín y derrocar a los salvajes que le habían exiliado. Para ello, había realizado todo lo que estaba al alcance de su mano durante los últimos días de su vida.
Carlos Marcello
Nueva Orleans fue así el cuartel general de una estratagema que empezaba a fraguarse. Ubico había trabado amistad con Carlos Marcello, un empresario influyente a quien la policía señaló de ser miembro de la mafia y que más tarde fuera acusado de la muerte de John F. Kennedy. 
Marcello era un hombre acaudalado y como tal conocía a cada personaje influyente en su ciudad. Por supuesto que la llegada de un ex mandatario le pareció una oportunidad enorme para expandir sus negocios a Guatemala.
Marcello, quien dominaba la escena con sus casinos, conocía muy bien a los empresarios radicados en Nueva Orleans. Entre ellos, Sam Zemurray de la United Fruit Company, quien tenía especial interés en Guatemala, dado que la compañía que dirigía era propietaria de tierras que producían enormes ganancias, generadas gracias a su fertilidad y a la baja tasa que impositiva y lo poco que se le pagaba a la mano de obra.
Los oficiales López y Recinos, fueron encomendados para concretar los últimos deseos de Ubico, llevarlo de vuelta a Guatemala y derrocar al presidente Arévalo. Sin embargo este plan tendría un desarrollo lento. Para ello, lograron una primera alianza. Siffling, la esposa de López, una joven berlinesa  enlistada a temprana edad en las juventudes nazis, era el principal eje de esa alianza.
El hombre que gestó la llegada Nazi a Guatemala, Otto Langmann, era uno de los principales agentes del Tercer Reich que trataba desde el sabotaje, hacer caer América en manos alemanas. Luego de fundar en Guatemala algunas misiones religiosas en las Verapaces, se marchó a Uruguay, donde participó en la Batalla del Río de la Plata, la única batalla naval de la cual se tuvo noticia en América, en la cual tres cruceros ingleses derrotaron a un acorazado alemán que intentaba hacerse de las costas del Atlántico.
Sede de la UFC en Nueva Orleans, LA.
Parte de su plan era abrir el territorio centroamericano al Tercer Reich. Para ello, coordinó la llegada de oficiales de operaciones especiales, altamente entrenados, a Guatemala, quienes se hicieron pasar por comerciantes y se establecieron en la misión religiosa de Langmann. Siffling, quien contrajo matrimonio con López y presenció la muerte de Ubico era una de ellas.
La idea principal era derrotar la democracia guatemalteca, para hacerse del territorio, el poder y comenzar desde Guatemala, una operación total para la toma de América, utilizando la posición geopolítica del país. Sin embargo, las noticias del Tercer Reich eran cada vez más desalentadoras, por lo que el éxito de la operación estaba comprometiéndose.
Siffling, una oficial comprometida, decidió que lo mejor era contraer matrimonio con López, pues era la mejor manera de acceder al poder militar en el país, dada la carrera en ascenso del oficial y su cercanía con Ubico. El plan estaba funcionando. Al estar en Nueva Orleans, rodeada de la gente de Marcello, el hombre poderoso de las mafias, conoció en los casinos a la gente de Zemurray, con quien logró hacer contacto y mantener la amistad.
Ambos compartían ideas muy parecidas: Guatemala necesitaba de un liderazgo que le guiara hacia el desarrollo, el cual sólo podía darse a través de la dirección de los hombres virtuosos, llenos de los valores, que la gente primitiva del país no poseía, pues se trataba de civilizaciones que no habían logrado desarrollar  religión, capital ni cultura. Ambos creían que la gente del país estaba destinada a servir a los imperios, que esa era su labor útil, como si fuesen la mano de un cuerpo cuya cabeza y corazón debían ser ellos.
Zemurray viajó en varias ocasiones a Guatemala, donde fue atendido por latifundistas locales quienes guardaban en sus círculos de confianza a López y Siffling. En esa multiplicidad de encuentros de visiones y cercanías, entre ambos, temiendo una revolución irreversible en Guatemala, fueron fraguando la manera de derrocar a ese poder que quería llevar a la nación al caos.
Sam Zemurray
Arévalo Bermejo, el hombre del gobierno democrático en Guatemala, terminó su período y le sucedió Jacobo Arbenz, un militar al que López conocía muy bien, uno al que le guardaba reservas, pues su discurso ponía en grave riesgo la propiedad de la gente decente, la familia y el idioma español.
Mientras Arbenz da sus primeros discursos, en Nueva Orleans, Siffling, López, Marcello y Zemurray, militares, mafiosos, políticos y saboteadores, crean el plan conocido como El Águila Bicéfala, en referencia a la unión de dos grandes repúblicas: la estadounidense y la alemana, la misma que tendría como misión recuperar este país de las manos de los revolucionarios y mantenerlo en la línea donde debería estar: en el desarrollo, civilizándose.

El tiempo de Arbenz estaba por terminar. Era imposible que resistiera el embate de la operación conjunta: los nazis tenían el conocimiento táctico para invadir un país y Zemurray y Marcello, los contactos en la CIA para iniciar una batalla política contra su gobierno. Era solo cuestión de esperar el momento y avanzar. Cosa que estaba a punto de suceder. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Los últimos días de Ubico, rodeado de nazis y mafiosos.



El uno de julio de mil novecientos cuarenta y cuatro, Jorge Ubico es obligado a renunciar a la presidencia. Temiendo por su futuro, decidió exiliarse en la ciudad de Nueva Orleans, pues contaba con la simpatía del gobierno estadounidense, además de la de algunos notables ciudadanos.
Se instaló en una cómoda casa, donde recibió el aprecio de la comunidad y visitas constantes de sus allegados guatemaltecos, los cuales le mostraban su simpatía y transmitían confianza en que las cosas cambiarían a su favor.
Una de esas visitas, ocurrió cerca de la navidad de 1944. Se trataba de sus oficiales de confianza, Lázaro López y Germán Recinos, además de la esposa de López, Maria Siffling, identificada como una oficial de la Waffen-SS, bajo el comando del Reichsführer-SS Heinrich Himmler y el Ministerio de Ciencias Avanzadas.
Al igual que sus compañeros, recién desembarcados en Guatemala, se encontraban bajo la tutela de Otto Langmann, habiendo recibido entrenamiento en las tropas de asalto conocidas como Sturmabteilung.
Durante la reunión ocurrida en la casa de Ubico en Nueva Orleans, los oficiales guatemaltecos prometieron lealtad, agradecieron haber recibido generosas porciones de tierra en Tactic, Alta Verapaz y juraron organizar una tropa para restaurar a Ubico en el poder.
Esa misma noche, también se encontraba reunido en esa casa, Carlos el Hombrecito Marcello, un acaudalado hombre de negocios con el que Ubico trabó amistad, según reportes de agentes que le vieron frecuentar algunos elegantes casinos propiedad de Marcello .Se invitó a Carlos Marcello a visitar el país, tomando la invitación  en febrero del siguiente año durante un par de semanas.
Siffling, la oficial alemana, prometió colaboración total de su gobierno para finiquitar la amenaza de la insurrección política en Guatemala. Ubico, agradeció el gesto de los oficiales guatemaltecos y alemanes; sin embargo, profundamente decepcionado por la manera en que se le obligó a salir del poder y abandonar sus pertenencias, cayó en una profunda depresión que le provocó serios padecimientos de salud.
López y Recinos, al volver a Guatemala, convocaron reuniones solemnes con importantes latifundistas del país, a quienes explicaron la amenaza de la inestabilidad en el poder y el peligro de las elecciones democráticas, pues ya corría la noticia de la candidatura de Juan José Arévalo por el partido Renovación Nacional y de su notable inclinación social. Estos mostraron interés por los proyectos de los oficiales, pero dudaron de su capacidad operativa, pues no les había sido revelada aún la presencia de más oficiales nazis en el país.
A inicios de 1945, la victoria electoral de Arévalo Bermejo, repercutió en el deterioro del estado de salud de Ubico, quien ante la inminencia de su muerte, mandó llamar a sus allegados, entre ellos, los oficiales López y Recinos.
Una nota publicada en el Diario el Imparcial, signada por Julio Urruela, da cuenta de que “el general Ubico pasó sus últimas cuatro semanas de vida en el cuarto 258 del hospital Bautista. A las cinco de la mañana del día 14 de junio Ubico tuvo un fuerte ataque de tos que casi lo ahoga. Pidió que lo visitara un sacerdote con el cual permaneció a solas por largo rato recibiendo luego los ritos de la Iglesia católica. Tuvo tiempo de sonreír a las tres o cuatro personas que estaban a su lado y decirles que su fin estaba cerca. Luego cerró los ojos y su agonía duró diecisiete horas. A las diez y veinticinco de la noche, en medio de una fuerte tormenta de lluvia, Jorge Ubico, de sesenta y siete años, exhaló su último suspiro, enjutado por el cáncer. Nunca se quejó ni perdió la paciencia. Nunca dejó de pensar en Guatemala. Según otro despacho de prensa del mismo diario, poco antes de expirar el expresidente pidió que le enviaran un quintal de tierra de su finca San Agustín Las Minas en Guatemala, para que lo cubriera en su entierro.
Esa tierra fue transportada por los oficiales Recinos y López, en una caja de cedro especialmente fabricada para la ocasión. Al entierro del General Ubico, asistió además Carlos Marcello, quien guardaba especial aprecio a sus amigos guatemaltecos. La ceremonia dio paso para que los oficiales a su regreso, iniciaran la fase uno del plan Erobert Republik, mediante el cual Guatemala sería tomada y en ella, se erigiría la primer sede latinoamericana del Tercer Reich.

sábado, 27 de abril de 2013

Herr Langmann y la boda

En marzo de 1944, una vez situada en el territorio guatemalteco, la tropa encubierta de oficiales nazis bajo los designios del Ministerio de Ciencias Avanzadas, dieron formal inicio a la operación conocida bajo el nombre código de Erobert Republik. Fueron cobijados en la comunidad luterana de Telemán, Alta Verapaz, fundada por Otto Langmann, miembro del Partido Nazi en su natal Mecklenburg. Los oficiales se hicieron pasar por comerciantes suizos interesados en los productos lácteos. Langmann había sido el fundador del partido nazi de Guatemala en 1931 reuniendo a gran parte de la comunidad alemana local y varios guatemaltecos nativos, simpatizantes de la supremacía aria. Sus constantes viajes por toda la república le ganaron cierta simpatía entre los latifundistas locales, principalmente por tratarse de un hombre culto; además de ello, su señora esposa Ilse Siefert, era una mujer agraciada que había formado parte de la orquesta juvenil de Berlín y daba especial alegría a las reuniones sociales de aquella época. Los contactos de Langmann introdujeron al equipo nazi a la sociedad de Alta Verapaz, donde rápidamente trabaron varias amistades. Entre ellas, dos oficiales de operaciones de Tactic: Lázaro López y Germán Recinos, quienes estuvieron bajo el mando de Jorge Ubico cuando éste fue nombrado como Jefe Político en grado de Segundo Teniente de Infantería, para Tactic, Alta Verapaz, lugar donde ascendería hasta General de Brigada. López y Recinos, permanecían secretamente fieles a Ubico, derrocado recientemente tras la revolución de 1944. Pobladores locales, daban cuenta de la constante comunicación sostenida con Ubico tras su derrocamiento con estos dos oficiales, quienes fueron conocidos bajo el sobrenombre de los “Ubiquitos”, pues solían dar paseos en motocicletas que el exmandatario enviaba desde su exilio en Nueva Orleans. Aprovechando su adversión al gobierno revolucionario de Arévalo y la simpatía de Ubico hacia el partido Nazi, los oficiales de la operación Erobert Republik vieron en ellos una oportunidad, por lo que decidieron adherirlos de manera inmediata, sellando el pacto a través de la boda de Lázaro López con la oficial Maria Siffling, en noviembre de 1944, en la iglesia luterana de Tactic, Alta Verapaz, boda a la que se le participó también a Jorge Ubico, quien envió a los novios el regalo de una finca de cardamomo en Tactic, incluyendo por supuesto en el regalo a la gente que la trabajaba.

El barco neozelandés de 1944.






A principios de febrero de 1944, un barco con bandera neozelandesa atracó en Puerto Barrios, dejando alrededor de cuarenta hombres de origen desconocido quienes se adentraron en el territorio utilizando el puerto pluvial de Panzós. El informe Erobert Republik reporta que se trataba de oficiales del Tercer Reich, bajo el mando del Ministerio de Ciencias Avanzadas, seleccionados para prolongar el dominio nazi, en caso de ser derrotados. Luego de ser sometidos a cirugías para modificar su apariencia, se confundieron entre la población local. El plan consistía en utilizar métodos modernos de persuasión tales como la hipnosis, para lograr inocular a la población de tal manera que el horror les resultara ajeno. Ello provocaría que ninguna atrocidad de las que cometieran sería castigada, denunciada, juzgada o publicada. Para ello, utilizaron ondas FM transmitidas por la Torre del Reformador, una construcción metálica en el centro de la ciudad. El siguiente paso del plan es utilizar la posición geográfica de Guatemala, a fin de hacer sucumbir el continente entero, mediante la guatemalización del territorio. Que Dios y la Reina nos ayuden a detenerlos.